miércoles, 23 de junio de 2010

Próximamente.

No dispongo de demasiado tiempo hoy –tampoco- y, como temía cuando abrí la puerta de casa hace un rato, noto ahora, en directo, que las fuerzas se me van disolviendo a bocados. Se deshacen el afán y la garra precisas para escribir: el ímpetu se me descompone como el limón encendido del maravilloso Neobrufen 600 (en sobres) cuando el cítrico medicamento se mestiza buceando en el agua fresca.

Por todo eso este texto sólo puede ser un tráiler, un avance, un “próximamente en esta pantalla” que recoja sucintamente los dos o tres grandes temas que tengo entre manos. O sea en la cabeza. Porque estoy cansado, porque tengo un relojito muy chiquitito como diría cualquier cancioncita infantil de ésas que ahora tanto consumo, pero sigo poseyendo grandísimas y relevantes ideas que contar. Eso y, además, un fabuloso público que es cuarto creciente y que por si fuera poco peligrosa la cosa me incita exponencialmente.

Bueno, pues voy. Le pongo música. Y tres argumentos.

En primer lugar, en esta pantalla llegará muy pronto una breve pero sentida dedicatoria –que será una dedicatoria que no llevará después ningún texto, ninguna novela, ningún ensayo o recopilación de artículos, ni mucho menos- dedicada a mis amigos del trabajo. Sí, a mis amigos del trabajo. En serio. En este texto trataré de subrayar lo preciado y lo complicado que resulta tener algo tan hondo y tan carambola como un “amigo” en un lugar tan rutinario, tan lunes y martes, como es el trabajo. El mío y el suyo de ustedes.

En segundo lugar abriré un encendido debate a propósito de la corrección social, de la convivencia razonable entre nosotros, del respeto, de lo que muchos llaman hoy políticamente correcto o incorrecto. Será a partir de tres sugerentes textos que me han desbaratado en las últimas semanas. Uno de Tolstoi en el que el escritor de Castilla y León Tolstoi desarma la igualdad de clases; otro en el que Oscar Wilde destruye la igualdad de género zurrándole bien fuerte a las mujeres; uno más de Fernando Pessoa que niega categóricamente las bondades del trabajo en equipo, de conceptos como el compañerismo y la sinergia, y apuesta incondicionalmente por el individualismo autista y egoísta más desaforado. Ole. Muito obrigado.

Por último, en estos mismos minicines que yo regento y abro cuando me da la gana, el público podrá disfrutar de una documentadísima reflexión alrededor de las voces, de los tonos de voz, del instrumento de la voz. En mi ensayo de andar por casa demostraré la importancia capital de la voz, calibraré su pegada comparando su relevancia con la relevancia de la sintaxis, la gramática, la fonética o la semiótica, midiendo también su fuerza con el punch de las comas y los signos de puntuación, con las pausas en general, con la tipografía y con tantas y tantas variables que cuentan. Colocaré sobre la mesa interesantes casos prácticos. Durante mi ejercicio, los espectadores podrán leer pausadamente mis impresiones a la vez que escuchan y comparan timbres y modos de voz radicalmente distintos e incuestionablemente interesantes. Santiago Auserón, Frank Sinatra, Luz Casal, Sebastián Castella, Al Pacino, José Sacristán, Leonard Cohen o Jimmy Sommerville serán algunos de mis invitados sonoros.

No se lo pierdan. Próximamente en este cine. Y ahora también en 3D.

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