martes, 18 de enero de 2011

O2.

Siempre he tenido muchísima pasta pero nunca como hasta ahora había tenido un plan tan claro para gastar un buen pellizco de mi fortuna.

Os lo voy a contar.

Estoy preparando para el mes de abril una grandiosa y a la vez informal y distendida cena de gala con amigos y familiares que incluirá también algunos conocidos molones que den aún más caché a la cosa. Empezaremos picando algo sobre las ocho y media, luego habrá cena por supuesto con muchas mesas redondas y pantallas gigantes para que todo el mundo vea los brindis de las mesas más alejadas, y finalmente claro tendremos fiesta de combinados nacionales y de importación con surtido de gominolas y fiambres para reponer. Música de cámara en directo para la cena, música dj pinchada por un dj para después. Sin hora de cierre. En el lugar más maravilloso del planeta, el mejor sitio posible para poder llevar a cabo un plan tan ambicioso y tan estéticamente perfecto.

Os lo voy a contar.

Ya he cerrado todos los trámites. He llamado esta mañana para terminar de atarlo. Agarraos. He conseguido cerrar para una cenafiesta privada prevista para la nochemadrugada del miércoles 20 de abril el INCOMPARABLE Pabellón Deportivo O2 de Londres. Qué hermosura, qué joya, qué privilegio poder organizar allí una noche inolvidable.

Tendré el control de los centenares de millones de luces que viven en ese lugar tan british. Manejaré el audio más poderoso del planeta.

Nunca pensé que sucedería esto cuando vi allí partidos de tenis, cuando me quedaba embobado degustando los efectos de luz y sonido alrededor de cada partido. Recuerdo que atendía más a esa impecable puesta en escena del O2 que al propio tie break.

Miradme bien: hoy tengo tanta pasta y tanto gusto que puedo cerrar ese fucking garito para mí, para mis amigos y mi gente.

Estáis invitados.
Imprimiendo esta entrada de blog tenéis pase gratis, cena y tres copas.

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