domingo, 12 de agosto de 2012

Contando CUENTAS.

Como muchos españoles, la delicadísima situación económica que atraviesa el país me mueve a tomar decisiones. Soy de los que piensa que no sólo el Gobierno Central y las Autonomías, las empresas y los autónomos, tienen que apretarse el cinturón, hacer sacrificios, reestructurarse, sino que más bien este mal trago debería hacernos recapacitar individualmente a cada uno de nosotros. De manera personal. Por eso he decidido reestructurar mis cuentas. El otro día, tratando de repensar en todo lo que tenía y en cómo lo tenía, decidí que mi vida organizativa era un disparate. El porqué es bien sencillo: sin tener mucho capital precisamente, acumulo ya seis cuentas y hasta dos depósitos. Y en ningún caso saco rentabilidad de todos estos productos, sino más bien al contrario: las decisiones que he tomado a propósito de mis inversiones apenas si le han traído calderilla a mi bolsillo. Tengo una cuenta en facebook en la que apenas participo, con la que siquiera me entretengo viendo pasar la vida y los cumpleaños de los demás. Una cuenta de correo outlook en el trabajo que promedia entre doscientos y doscientos cincuenta correos electrónicos a la semana con malas noticias y/o deberes (ésta la trataré de conservar obviamente a la vista de cómo está el mercado laboral). Mi cuenta de correo yahoo, que sí uso para bien, la verdad, y con la que creo haber llegado a construir una pseudorelación de amistad electrónica. Dos cuentas más en gmail que me vinieron impuestas para poder abrir los dos depósitos blogs que tengo actualmente, presenteimperfectosimple.blogspot.com y futuroperfectocompuesto.blogspot.com, gracias a los cuales pensé que obtendría un buen pellizco y que en el mejor de los casos me rentan un texto al mes o ni tan siquiera. Eso sin mencionar todo el crédito que pierdo entre mi escasísimo público de lectores con cada uno de las tontas aportaciones que dejo allí. Mi cartera es un desastre. Por eso mi decisión pasa por ir estallando la burbuja, abandonando las cuentas, irlas cerrando, y colocar cada vez más y más capital en twitter, OTRA cuenta que también abrí de joven y en la que hoy me entretengo y me divierto y me informo. No tiene mucho misterio la cosa: allí abro la puerta de @eljovenlekal y enseguida se amolda lo que leo a la vida veloz que tengo; creo que le he cogido el aire. Lo tengo claro. Próximos pasos, perfilar más y mejor mi cartera de tuiteros, enseñarme a más gente, ampliar mi repercusión para arañar rentabilidad, creer más en el pajarico tuit y menos en lo demás. Ser mejor ahí dentro, escribir mejor, cazar oportunidades de vida y negocio. Porque creo que es el futuro en el presente. Y ya veré si me abro cuenta en Instagram, que me la recomendó mi novia este verano. Con muy buena rentabilidad a corto creo.