domingo, 25 de abril de 2010

Lo demás gira.

Este bloj, las estanterías del fondo o las tontas noticias de Internet. La muerte de Samaranch, la cogida de José Tomás allá en Aguascalientes. Los problemas de Gordon Brown. El sentido de la realidad, el buen tiempo, el Ibex 35, Belén Esteban. Todo cae dentro del tiempo que pasa entre una toma y otra. Todo encaja con el tiempo presente y primaveral en el que Darío duerme, o se despierta, o protesta bua. Él marca el son; lo demás gira. Como un diapasón.

Me he dado cuenta esta tarde, en la siesta, mientras soñaba que me pasaban a mí estos últimos días que me pasaron. Me desperté y lo vi claro: todo lo que escriba, los capítulos largos o chicos que sea capaz de armar, tendrán ya para siempre la medida del tiempo suyo, contarán con más o menos espacio en su cronómetro, serán relatos escritos durante uno o dos cursos de colegio, poemas que duren sólo un cambio de pañal, asuntos narrativos largos y enrollados como su adolescencia.




Bostecé para desenmarañarme las ideas. Pero las ideas y la música permanecían. Y van a permanecer siempre ya.

Mirad qué música se ha desatado este martes 20 de abril. Mirad qué estimulante será inventarle muchas letras.

Ya no escribiré más dedicatorias.
Van todas, desde ahora, para él.

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