martes, 21 de diciembre de 2010

Atención: nueva teoría sobre los átomos.

Antiguamente, como hasta nuestros abuelos más o menos, nosotros los seres humanos nos dividíamos en cuerpo y alma. Ahora, hará como desde hace unos diez o veinte años, yo creo que somos otra cosa, otra división. Átomos y Sentido.

Átomos porque casi todo lo que nos pasa que es verdad verdadera, verdad de ésa que ulcera, tiene que ver con la fecundidad, con los tumores, con los problemas ante la lactosa, con la retención de líquidos, con el azúcar en sangre, con las alergias y, en definitiva, con las distintas maneras que tienen de asociarse, sonreir o protestar nuestros átomos. O células si queréis. O microchips biológicos. O la guata del cojín que en realidad somos cada uno de nosotros, vaya.

Cojines pero con sentidos distintos, más o menos elaborados. Sentido de la responsabilidad, sentido del deber, de la vergüenza. Sentidos matizados. Sentido del trabajo, de la dignidad, del compromiso, del orden y la disciplina. Sentido sentimental, sentidos sinsentido, sentido para consentir, sentido y sensibilidad de Jane Austen, sentido de la justicia y sentido de la perspectiva. Sentido del respeto, sentido para entender, sexto sextido. Todo, más el sentido más importante, el sentido del humor, que a veces no tiene sentido.

Cuerpo y alma no, átomos y sentidos.


Bibliografía:
Oda al átomo de Pablo Neruda.
Memorable actuación, con mucho sentido del humor, de Lloyd Bridges en Hot Shots.

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