Bert Trautmann combatió en la II Guerra Mundial y formó parte, como soldado nazi, del frente ruso (como paracaidista del ejército alemán logró de la Luftwaffe la condecoración de la Cruz de Hierro). En la guerra fue detenido en tres ocasiones por los aliados: en las dos primeras logró escapar y, en la tercera, fue enviado a un campo de concentración en Inglaterra, entre las ciudades de Manchester y Liverpool. Allí conoció Trautmann a un mayor escocés, que en opinión de nuestro protagonista de hoy “estaba loco”, y gracias a él comenzó a jugar al fútbol. Pasado el tiempo, y ya con la guerra finalizada, Bert Trautmann dedice quedarse en Inglaterra y continúa jugando al fútbol: lo hará en un equipo regional hasta 1949.
Después le llegaría su gran oportunidad. Un histórico del fútbol inglés, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Después le llegaría su gran oportunidad. Un clásico de la Premier, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Y llegaron los buenos tiempos. Trautmann se consolidó como primer portero del Manchester City durante 15 años y protagonizó una de las anécdotas más recordadas en la historia del fútbol: en la final de la Copa de Inglaterra de 1956, que enfrentaba al City y al Birmingham, Trautmann recibió un fuerte golpe en el cuello a 15 minutos del final del partido que provocó su desmayo y, según declara el propio ex guardameta, que propició que disputara el tramo final del partido en estado de shock, sin que tras el choque pudiera recordar nada. Las pruebas posteriores detectaron la rotura en sus cervicales: sólo la fortuna evitó que Trautmann muriera en aquel partido.
Bert Trautmann se retiró en 1964 y ha recibido muchos homenajes. En 2004 recibió la Orden del Imperio Británico a manos de la reina Isabel de Inglaterra. Hoy vive en España (Almenara, Castellón) y le ha contado su historia a este bloj.
Gracias Bert. Señor Trautmann, es usted una película.
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