viernes, 3 de diciembre de 2010

Civil-ización.

Al margen de las dos grandes noticias de la semana, la tristísima desaparición de Leslie Nielsen y la "memorable sinfonía" (S.Segurola) del pasado lunes 29 en el Camp Nou, hay otras dos grandes noticias en los últimos días que no están mal. Me refiero por un lado a las filtraciones de Wikileaks que desnudan un poco o un mucho al gobierno norteamericano, y por otro al documento elaborado por la Fundación Everis alrededor del presente y las posibilidades de futuro de nuestra patria-nación-sociedad-spain. Dos asuntos que parten de gente lista, capaz, inteligente, ratona. Dos brotes verdes que no paran de dar titulares -a diferente escala, claro- y que subrayan impepinablemente el talento de algunos seres humanos que son sobre todo sociedad civil.

Sociedad civil. O sea nosotros. No los que tienen un micrófono cada día, Soraya-Rubalcaba-Ridao-Arturmás. Nosotros, los que hacemos las preguntas en las ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas. Los que vemos minutos y minutos y minutos de Cristobal Montoro y Pepe Blanco en televisión. Nosotros, algunos tontos y otros listos pero, en general, mucho mejores que ellos, mucho más capaces y finos que ellos, los políticos heces de nuestro país.

Julian Assange, el padre de Wikileaks, es mucho más listo que Puigcercós. Y yo no sé quién es más peligroso.

Emilio Botín, Francisco González o Eduardo Serra, o sea algunos de los firmantes del documento Everis, también.

Porque son y somos mejores que ellos aunque sean seamos mudos.

Ya no quiero fundar un partido político. Esa tontería adolescente pasó. Ahora quiero empujar hacia delante y hacia arriba a la sociedad civil, echar a andar un nuevo medio de comunicación rompedor y yeyé, ser empresario, impartir clase, cambiar estos muebles putrefactos de lugar. Tirar abajo los tabiques de las Comisiones Parlamentarias del Congreso.

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