viernes, 3 de diciembre de 2010

Planteamiento, nudo, desenlace, nudo.

Conforme a mi lógica estética he de decir que para mí un relato tipo, cualquier narrativa clasicorra, un cuento para niños, una película o un esquema que queramos representar en el teatro ha de tener cuatro partes bien diferenciadas. Éstas: planteamiento, nudo, desenlace y nudo. Que la cosa comience, que se expanda, que se resuelva... y que la vida siga adelante después, enredándolo todo, avanzando, creciendo o menguando.

Chico conoce chica, chicos se soban, chicos se casan, chicos viven juntos un día y luego otro y luego otro y luego otro. Sin final. Porque no hay finales. Ni abiertos ni cerrados. Nada termina. Ni cuando te chocas con un coche. Todo sigue, aunque la película o la novela termine, aunque cambie el plano y el mes en el calendario.

Espero que os queda claro, niños.
Apuntad: llamaremos a esta teoría TEORÍA CLAYTON.
¿Que por qué, Sánchez? Porque Michael Clayton termina y luego sigue, porque marca un camino.

Entra en examen.
Aunque no esté en el libro.

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