Casi prefiero ponerle los supositorios al nene. Mejor que el Dalsy. Por lo menos, cubren de paz y bajas temperaturas ocho horas en vez de seis. Basta ya de buen tiempo: necesitamos que la temperatura de marzo baje. Al menos hasta los 37 grados.
Qué apocalipsis manga lo de Japón, qué tremenda tristeza. Por lo menos, qué bien programada parece que está Niponia para soportarlo, para llorar a su gente, para esquivar los estornudos del mar y las atronadoras convulsiones terrestres.
A lo peor sientes que la crisis económica financiera global te aprieta. Pero no te ahoga. Porque tienes salud, mejor o peor o mediopensionista, por lo menos. Así es que recuerda que hay vida más allá del euríbor: que no te importen los analistas de Merril Lynch; sólo has de fijarte bien en tus análisis.
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