martes, 8 de marzo de 2011

XXL.

El tiempo viste una talla XXL. Caben dentro las cosas que no cambian y, a la vez, todas las cosas que no dejan de cambiar.

Hoy he escuchado silbar a un pintor. Exactamente igual que ha pasado siempre, porque desde siempre uno de las capacidades esenciales de un buen pintor en saber silbar, entonar silbando, gustarse tarareando melodías.

Al tiempo me imagino perfectamente las salas de espera de los hospitales hoy, en maternidad, repletas de padres que esperan el nacimiento de sus hijos con el portátil o el iPad o el iPhone en la mano, mandando la última hora por mail a todo el planeta. Y me imagino más: seguro que bien pronto cambiarán los trámites y las rutinas inamovibles para los padres después del nacimiento de la criatura. ¿O acaso no es previsible que los papás del mundo incorporen a la visita al registro civil, a la seguridad social y a hacienda la tarea de dar de alta un nuevo perfil -el del niño o la niña- en facebook?

Ha nacido Carlota. ¿Y su padre? Ahora viene, está dándole de alta a la niña en el facebook.

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