Qué mala suerte. El sol se desintrega justo ahora, veinte minutos antes de que comience el partido. Curioso eclipse: se ha hecho de noche de repente, en el momento más inoportuno, dejando desnudo todo este frío. El viento congelante se lleva a los jugadores al túnel de vestuarios y da por suspendidos, por pura glaciación, los calentamientos. Juegan los Red Bull de Nueva York y el DC United. Un partidazo creo: según me dijo Jeffrey es uno de los grandes duelos de esta extraña liga de soccer.
He venido solo. Al final Jeff no podía y, bueno, por no tirar la entrada... pues vine.
Empieza ya. Aunque todavía no hay mucho ambiente. Dice este hombre de al lado que luego esto se caldea, que esta gente de los bulls son puro espectáculo. A ver. Aunque creo que los cánticos y toda esa parafernalia que vi por la tele pasa más con el béisbol. No sé. Bueno, el hot dog está buenísimo. Eso sí. Me gusta. Y me gusta esta sensación. De hecho, a decir verdad, creo que es la primera vez en mi vida que me siento libre, libre de verdad, realmente feliz.
Ya salen los jugadores. Mira, ése debe de ser el capitán.
Yo me siento como alejado de todo. No sabría explicarlo. Estoy en otro país, partiendo de cero, pero estoy bien. Soy Samuel Sapiro, un desconocido para toda esta gente y también para mí mismo. Es raro. Me apetece gritar mi nombre, mezclarme con las vidas de esta gente, saltar, cantar estúpidas canciones, celebrar los goles.
Sapiro. Con "i" latina. Encantado.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa: en este enlace.
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