jueves, 7 de abril de 2011

¿Cómo es posible que hayan pasado ya 44 años de este texto tan recién nacido?

Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

"Cien años de soledad" (1967), G. G. Márquez.

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