domingo, 24 de abril de 2011

Por qué no vas a cambiar tú.

Final de semana, es probable que las últimas horas de las vacaciones, casi casi el último compás de abril y, por qué no decirlo, un cierto sabor a recta final si hablamos así más globalmente de la primera mitad de 2011.

Siempre está bien pensar en CAMBIAR DE VIDA. Pero antes de un lunes mucho más. Cambiar no necesariamente a cada vez peor. Cambiar para lograr un cambio polisémico, que signifique a la vez mejorar, crecer, resistir, reinventarse, desafiarse.

Un cambio ambicioso, en el que esté dentro tu aspecto físico, tus lecturas, tus prioridades, tu lenguaje, tus tics, tus planes, tu baremo, tu alimentación, tus rutinas, tu cuenta corriente, tu orden, tu rumbo.

Piénsalo. Aún tienes unas cuantas horas hasta que sean las 00:00h. De madrugada podría empezar en tu casa, o en la agenda de tu móvil, o en tu negocio, o en tu vida de pareja, o en tu futuro, una nueva vida.

No necesariamente peor:

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.

"La metamorfosis", Franz Kafka.

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