Suelo venir aquí a sentarme, a pensar un rato. A sólo un par de manzanas de la calle Bedford, muy cerca del cuartito ceniciento donde vivíamos mi padre y yo cuando llegamos a Nueva York. No he perdido la costumbre. Me siento en las escaleras del 71, en uno de esos portales escalonados tan típicamente yankees. Sin pedir permiso.
Qué tontería: aún a mis años sigo gastando muchas de mis tardes sentado allí, no sé muy bien si perdiendo el tiempo o ganándolo. Esperando a que alguien extrañado me llame la atención, supongo. Qué paz. Desde aquí no dejo de pensar en la vida que me ha tocado vivir, en las mudanzas, en lo que haré para ganarme la vida ahora que se ha vuelto a estropear todo. Otra vez. Pienso en mi padre Aquiles, en lo que haría él ahora si estuviera aquí sentado, abatido.
Cuando nos mudamos al edificio de la calle Bedford todo el mundo le llamaba el señor Aquiles. Le imagino ahora, callado, al señor Aquiles, a papá, haciendo lo único que sabía hacer: tratar de dejar de ser infeliz.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario