- “¿Podría usted dejar de escribir?”, me preguntó.
- “Creo que no”, respondí.
- “Pues es usted un escritor. Yo tampoco puedo aunque a menudo me produce dolor de estómago”.
Cerró el libro Ernesto Sábato..
Es buen momento para que yo abra de una vez
su "Sobre héroes y tumbas".
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