sábado, 20 de marzo de 2010

Oxímoron.

De modo que pueden convivir dos palabras, dos expresiones, de significado opuesto. Así es que pueden estar una al lado de la otra, en cierta manera quitándose la autoridad mutuamente, o disparando por mil el sentido y la intención de su vecina. Creando lengua. Cada una por su lado hace vida independiente; cuando se suman, más que sumarse se multiplican.

La Real Academia de la Lengua apunta como ejemplo un “silencio atronador”. Así dibujan los académicos el truco hermoso del oxímoron, con este ejemplo del que os hablo y esta definición: “Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido”.

Me pregunto qué sucedería si el “silencio” fuera “Mariano Rajoy” y el “atronador” “Zapatero”. Qué pasaría con nosotros si estos dos conceptos opuestos hicieran oxímoron, pacto de estado.

Notas: buscar “opuesto” en la RAE.

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