domingo, 26 de septiembre de 2010

Buenas noticias.

El pasado es un prólogo (William Shakespeare).
El futuro ya no existe (William Gibson).
Todo es presente (Gonzalo Torrente Ballester).

Buen lunes.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Equivalencias (III).

Velocirráptor no está en el diccionario.
Ni velociraptor.

-Por lo visto ha salido del armario.
-Sí, pero de mayor.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Color lima ocre.

Una cuadrilla verde lima amontona hojas. Que son ocres. Limpia amontonando, cambiando de lugar las precipitaciones y los elementos caídos. Borrasca hojarasca, abracadabra Grande Marlasca: cada una de mis hojas son una página del otoño, metafóricamente hablando. O barriendo, en este caso.

Bien pensado este otoño es a la vez un libro, una estación, y también -por alusiones- una estación de tren repleta de gente y viajes.

Mira, hoy ya está sentado aquí al lado el nuevo tiempo, un clima que ha dormido mal, que se ha despertado esta noche, de madrugada, resacoso. Como otoñal.

Tiene más de doscientas páginas, que son mil hojas y seis mil párrafos, este otoño. Lleva escritos los horarios del curso, un catálogo de planes, la combinación ganadora de la crisis, los servicios mínimos y la lista de los perdedores. Trenes de cercanías embarazados lo surcan, abrigos de H&M, primos lejanos. Despegan y aterrizan canciones tristes, por fin, que estaban prohibidas en verano.

Bienvenidos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Lyubormisky, Cyrulnik, Felicidad.

Lyubormisky, Cyrulnik, Sábada, Urra, Punset. Mis impresiones parecen no haberle interesado mucho al equipo organizador de este primer Congreso Mundial de la Felicidad en ciernes, porque no veo mi nombre en la agenda de oradores. No no, no está; ya miré yo antes. Pensé sinceramente que mis reflexiones acerca de la felicidad, en concreto en torno a las equivalencias de la felicidad, se colarían en el programa mucho antes que las vaguedades de esa gran impostora que es la señora Lyubormisky. Y mira. Me quedé fuera.

Fui yo el primero que habló de la equivalencia, de las felicidades equivalentes, de las proporciones de felicidad, del cualitativo y el cuantitativo de la materia felicidad. Recuerdo perfectamente cómo fue todo, cómo me llegó la idea a la cabeza, cómo todos los científicos del simposio Happiness 2.0 quisieron como buitres arrebatármela. Muchos aún recuerdan el corazón de mi discurso:

"Hoy me traspasó una felicidad plena, total. La felicidad propia de haber ganado un premio, el reconocimiento unánime de la crítica y el público. Hoy me pasó lo mismo que le pasaría al vencedor -pongamos- del premio Planeta justo en el momento de saberlo. El mismo pinchazo, idéntica presión en el pecho, un terremoto e xac to. Me pasó igual aunque no gané el Planeta. No por cierto. Me hirvió la sangre lo mismo pero sin tener que subir al escenario, sin mirar deslumbrado a las luces, sin estar obligado a dar las gracias acartonado de vergüenza. El mismo proceso, la misma respuesta pero con estímulo distinto, tal vez menor, pero equivalente en lo que a felicidad se refiere. Porque la felicidad señores es equivalente. Porque, queridos colegas, existen equivalencias en lo que concierne a la felicidad. Éste es el descubrimiento que hoy os traigo. Sí, sí, ya sé. Pero es fácil de entender.

Mirad: anoche descubrí que un desconocido escribía en mi blog, que colocaba buenas críticas en respuesta a uno de mis textos. Para mi asombro, se declaraba públicamente satisfecho con mis letras, conforme. Un desconocido. Un internauta. Un sujeto desconocido sin rostro. Igual que un jurado de un premio. Igual que los términos "crítica" y "público". Un lector. Lejano. Un perfil que decía "me gustó mucho". Un hombre borroso. Escondido. Autónomo. Sin predeterminar. Que me daba un premio. El premio Planeta o algún otro de primera categoría. Un premio muy grande. Una gratificación imprevista tan gigantesca que desparramaba sismos y olas de sal, fiestas huracanadas de nivel seis dentro de mí. Y me provocaba la felicidad plena, el diez sobre diez, un éxito hinchado después de comer más éxito. Un estímulo pequeño, inesperado, pero la misma mágica respuesta que surge dentro de uno cuando le premian mucho y por sorpresa. Felicidad equivalente, entornos proporcionales, una nueva teoría. ¿Comprendéis, queridos colegas?".


Madrid acoge el primer Congreso Mundial de la Felicidad
Madrid, 16 sep (EFE).-
Expertos nacionales e internacionales se darán cita los próximos 19 y 20 de octubre en Madrid para participar en el primer Congreso Mundial de la Felicidad, que abordará este estado de ánimo desde varios puntos de vista. El congreso, que organiza el Instituto Coca-Cola de la Felicidad, contará con la participación de destacados escritores y filósofos como Eduardo Punset, Javier Urra, Javier Sádaba y Boris Cyrulnik o la profesora de Psicología de la Universidad de California Sonja Lyubormisky. Adicionalmente, contará con la participación de políticos como Manuel Pimentel y deportistas como Edurne Pasabán. "La adversidad como fuente de fortaleza y felicidad", "Diez cambios que ayudan a sentirse mejor"; "Serenidad ante la adversidad"; "Cómo conseguir la felicidad de los niños" y "Encontrar la felicidad a través del cáncer" son algunos de los temas que tratarán las conferencias. EFE

lunes, 13 de septiembre de 2010

Plaga.

Hay mucha gente que me mira el pelo o las orejas mientras habla conmigo. Se me ponen delante y me dicen cosas, pero hablándole en realidad con los ojos a los pechos turgentes que tengo. Lo hacen sin más, gratuitamente, en vez de mirarme a la cara o a los ojos, que es lo que te enseñan en la escuela.

Es gente que conoce a gente que habla por teléfono a mi lado, en el cuarto de baño del trabajo. Personas que orinan libres mientras charlan con sus novias o sus madres como si nada. Parlan incansablemente, preguntando sin escuchar respuestas por el médico de la tensión de mamá, por los días de vacaciones de Luis de Lis, el nuevo de Marketing. Con una mano en el móvil y la madre; y con la otra en el pene con el pis. Flis.

Veo parejas que van al Vips y se sientan alineados, el uno al lado de la otra, y se piden un minipostre mini light plus inn. ¿Me trae la cuenta? Tengo ticket descuento.

Gente que va por la calle escuchando música de verbena en un teléfono celular regular. Trabajadores de peaje de autopista que ligan con menores noveles talla L.

Domadores de circo. Detectives. Pulgosos. Gente rara. Observable. Miembros de un casting de candidatos. Pendejos del Gran Hermano. Plagas. Carne de blog.