Hay mucha gente que me mira el pelo o las orejas mientras habla conmigo. Se me ponen delante y me dicen cosas, pero hablándole en realidad con los ojos a los pechos turgentes que tengo. Lo hacen sin más, gratuitamente, en vez de mirarme a la cara o a los ojos, que es lo que te enseñan en la escuela.
Es gente que conoce a gente que habla por teléfono a mi lado, en el cuarto de baño del trabajo. Personas que orinan libres mientras charlan con sus novias o sus madres como si nada. Parlan incansablemente, preguntando sin escuchar respuestas por el médico de la tensión de mamá, por los días de vacaciones de Luis de Lis, el nuevo de Marketing. Con una mano en el móvil y la madre; y con la otra en el pene con el pis. Flis.
Veo parejas que van al Vips y se sientan alineados, el uno al lado de la otra, y se piden un minipostre mini light plus inn. ¿Me trae la cuenta? Tengo ticket descuento.
Gente que va por la calle escuchando música de verbena en un teléfono celular regular. Trabajadores de peaje de autopista que ligan con menores noveles talla L.
Domadores de circo. Detectives. Pulgosos. Gente rara. Observable. Miembros de un casting de candidatos. Pendejos del Gran Hermano. Plagas. Carne de blog.
Escribe de maravilla, Nacho. Me gusta muchísimo. Entraré a leerte a menudo. Me hago seguidor.
ResponderEliminarEspero que, si te gusta el cine, te guste mi blog.
Un saludo cordial.