Que hablen bien de ti. Que se acuerden de ti cuando ya, hoy, no estás en el aire. Que los que te disputaban audiencia antes de ayer se sientan ahora muy próximos, compinches.
Son los tres mandamientos que han de cumplir los canales de televisión difuntos para ir al cielo.
CNN+ ya no está en el aire; está en el cielo.
La capilla ardiente, según pasas a la izquierda, en youtube.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
lunes, 27 de diciembre de 2010
Nudo, nudo, planteamiento.
El primer episodio de la cuarta temporada de la que muy probablemente sea la primera serie del mundo, Mad Men, tiene mucha chicha, carne magra, y a la vez un interesante esqueleto.
Hablar de la chicha supondría(me) tratar de explicar al detalle el universo de Don Draper, la maravillosa novela que hay detrás de Roger Sterling, el día a día de cada uno de los personajes que habitan aquel Nueva York perdido. Y eso, aunque soy muy joven y poseo mucho tiempo aún, se presenta demasiado largo para hoy.
Sobre el esqueleto, o sea la narrativa del asunto, si quisiera detenerme ahora. El motivo es que me ha parecido llamativo y molón el modo en el que se encajan las piezas en este primer episodio del que os hablo. La serie, que llevaba unos meses dormida, comienza con un nudo, prosigue con un nudo, se anuda luego y, justo al final, cuando el nudo comienza a desnudarse, hace un lazo que enlaza con un final que no es el final sino todo un comienzo, un planteamiento, el arranque de la temporada, el despegue, la primera página de un libro nuevo.
Nudo, nudo, nudo, nudo, planteamiento.
Brillante manera de contar las cosas. Qué calor da el talento.
Hablar de la chicha supondría(me) tratar de explicar al detalle el universo de Don Draper, la maravillosa novela que hay detrás de Roger Sterling, el día a día de cada uno de los personajes que habitan aquel Nueva York perdido. Y eso, aunque soy muy joven y poseo mucho tiempo aún, se presenta demasiado largo para hoy.
Sobre el esqueleto, o sea la narrativa del asunto, si quisiera detenerme ahora. El motivo es que me ha parecido llamativo y molón el modo en el que se encajan las piezas en este primer episodio del que os hablo. La serie, que llevaba unos meses dormida, comienza con un nudo, prosigue con un nudo, se anuda luego y, justo al final, cuando el nudo comienza a desnudarse, hace un lazo que enlaza con un final que no es el final sino todo un comienzo, un planteamiento, el arranque de la temporada, el despegue, la primera página de un libro nuevo.
Nudo, nudo, nudo, nudo, planteamiento.
Brillante manera de contar las cosas. Qué calor da el talento.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Del latín imprecari
Imprecar: Proferir palabras con que se expresa el vivo deseo de que alguien sufra mal o daño.
martes, 21 de diciembre de 2010
Atención: nueva teoría sobre los átomos.
Antiguamente, como hasta nuestros abuelos más o menos, nosotros los seres humanos nos dividíamos en cuerpo y alma. Ahora, hará como desde hace unos diez o veinte años, yo creo que somos otra cosa, otra división. Átomos y Sentido.
Átomos porque casi todo lo que nos pasa que es verdad verdadera, verdad de ésa que ulcera, tiene que ver con la fecundidad, con los tumores, con los problemas ante la lactosa, con la retención de líquidos, con el azúcar en sangre, con las alergias y, en definitiva, con las distintas maneras que tienen de asociarse, sonreir o protestar nuestros átomos. O células si queréis. O microchips biológicos. O la guata del cojín que en realidad somos cada uno de nosotros, vaya.
Cojines pero con sentidos distintos, más o menos elaborados. Sentido de la responsabilidad, sentido del deber, de la vergüenza. Sentidos matizados. Sentido del trabajo, de la dignidad, del compromiso, del orden y la disciplina. Sentido sentimental, sentidos sinsentido, sentido para consentir, sentido y sensibilidad de Jane Austen, sentido de la justicia y sentido de la perspectiva. Sentido del respeto, sentido para entender, sexto sextido. Todo, más el sentido más importante, el sentido del humor, que a veces no tiene sentido.
Cuerpo y alma no, átomos y sentidos.
Bibliografía:
Oda al átomo de Pablo Neruda.
Memorable actuación, con mucho sentido del humor, de Lloyd Bridges en Hot Shots.
Átomos porque casi todo lo que nos pasa que es verdad verdadera, verdad de ésa que ulcera, tiene que ver con la fecundidad, con los tumores, con los problemas ante la lactosa, con la retención de líquidos, con el azúcar en sangre, con las alergias y, en definitiva, con las distintas maneras que tienen de asociarse, sonreir o protestar nuestros átomos. O células si queréis. O microchips biológicos. O la guata del cojín que en realidad somos cada uno de nosotros, vaya.
Cojines pero con sentidos distintos, más o menos elaborados. Sentido de la responsabilidad, sentido del deber, de la vergüenza. Sentidos matizados. Sentido del trabajo, de la dignidad, del compromiso, del orden y la disciplina. Sentido sentimental, sentidos sinsentido, sentido para consentir, sentido y sensibilidad de Jane Austen, sentido de la justicia y sentido de la perspectiva. Sentido del respeto, sentido para entender, sexto sextido. Todo, más el sentido más importante, el sentido del humor, que a veces no tiene sentido.
Cuerpo y alma no, átomos y sentidos.
Bibliografía:
Oda al átomo de Pablo Neruda.
Memorable actuación, con mucho sentido del humor, de Lloyd Bridges en Hot Shots.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Bert Trautmann.
Bert Trautmann combatió en la II Guerra Mundial y formó parte, como soldado nazi, del frente ruso (como paracaidista del ejército alemán logró de la Luftwaffe la condecoración de la Cruz de Hierro). En la guerra fue detenido en tres ocasiones por los aliados: en las dos primeras logró escapar y, en la tercera, fue enviado a un campo de concentración en Inglaterra, entre las ciudades de Manchester y Liverpool. Allí conoció Trautmann a un mayor escocés, que en opinión de nuestro protagonista de hoy “estaba loco”, y gracias a él comenzó a jugar al fútbol. Pasado el tiempo, y ya con la guerra finalizada, Bert Trautmann dedice quedarse en Inglaterra y continúa jugando al fútbol: lo hará en un equipo regional hasta 1949.
Después le llegaría su gran oportunidad. Un histórico del fútbol inglés, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Después le llegaría su gran oportunidad. Un clásico de la Premier, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Y llegaron los buenos tiempos. Trautmann se consolidó como primer portero del Manchester City durante 15 años y protagonizó una de las anécdotas más recordadas en la historia del fútbol: en la final de la Copa de Inglaterra de 1956, que enfrentaba al City y al Birmingham, Trautmann recibió un fuerte golpe en el cuello a 15 minutos del final del partido que provocó su desmayo y, según declara el propio ex guardameta, que propició que disputara el tramo final del partido en estado de shock, sin que tras el choque pudiera recordar nada. Las pruebas posteriores detectaron la rotura en sus cervicales: sólo la fortuna evitó que Trautmann muriera en aquel partido.
Bert Trautmann se retiró en 1964 y ha recibido muchos homenajes. En 2004 recibió la Orden del Imperio Británico a manos de la reina Isabel de Inglaterra. Hoy vive en España (Almenara, Castellón) y le ha contado su historia a este bloj.
Gracias Bert. Señor Trautmann, es usted una película.
Después le llegaría su gran oportunidad. Un histórico del fútbol inglés, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Después le llegaría su gran oportunidad. Un clásico de la Premier, el Manchester City, piensa en él para sustituir al ídolo local Frank Swift. Todo a pesar de la oposición inicial de la comunidad judía, que se negaba a que un nazi fichara como portero de su equipo (el fichaje se produjo finalmente gracias a la mediación de un rabino).
Y llegaron los buenos tiempos. Trautmann se consolidó como primer portero del Manchester City durante 15 años y protagonizó una de las anécdotas más recordadas en la historia del fútbol: en la final de la Copa de Inglaterra de 1956, que enfrentaba al City y al Birmingham, Trautmann recibió un fuerte golpe en el cuello a 15 minutos del final del partido que provocó su desmayo y, según declara el propio ex guardameta, que propició que disputara el tramo final del partido en estado de shock, sin que tras el choque pudiera recordar nada. Las pruebas posteriores detectaron la rotura en sus cervicales: sólo la fortuna evitó que Trautmann muriera en aquel partido.
Bert Trautmann se retiró en 1964 y ha recibido muchos homenajes. En 2004 recibió la Orden del Imperio Británico a manos de la reina Isabel de Inglaterra. Hoy vive en España (Almenara, Castellón) y le ha contado su historia a este bloj.
Gracias Bert. Señor Trautmann, es usted una película.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Estocolmo, siete bajo cero.
Leí El otoño del patriarca de joven y etiqueté sus páginas como piezas de una novela oscura, de ambiente. Me gustó. De hecho creo que fue el primer libro que en vez de letras me dejó dentro fotografías nítidas. Hoy, al cabo del tiempo, me acuerdo de ese otoño como de un álbum de instantáneas tristes, desgraciadamente verdaderas, crueles. El caso es que la lectura de este texto debió de coincidir con muchas borracheras mías, o con alguna experiencia equívoca de la vida, porque mi ignorancia siempre había dado por hecho que ese libro que me había gustado lo firmaba Vargas Llosa y no García Márquez, que es de verdad cierta el autor verdadero del asunto. Así es que para mí El otoño del patriarca es de Mario, no de Gabo.
Pasado el tiempo leí Pantaleón y las visitadoras, este sí de Vargas Llosa, que me divirtió y me dio calor un verano. Me entretuvieron Pantaleoncito y las jineteras. Lo trituré y casi casi lo olvidé. Sudé y lo transpiré. Sin más.
Después -hace un par de veranos- fue Zavalita y Conversación en La Catedral, una absoluta obra maestra que me cambió la vida, que representó para mí un máster de once años en narrativa, un doctorado honoris prosa, mucho mucho. Tanto, que creo que ya no quiero escribir más. Total para qué.
Anoche leí el discurso de Vargas Llosa en Estocolmo. Con la ciudad escuchando a bajo cero. Su discurso de aceptación del Nobel de Literatura, literatura con L mayúscula. Y esta mañana he repasado en un vídeo el párrafo que le dedica el premiado a su premiada esposa.
Mirad qué plan tengo para el fin de semana: he apartado los enlaces con los vídeos de la primera parte de este bruñido texto enciclopédico ... y luego con la segunda. Los veré el sábado, sin cortes publicitarios.
Creo que intuís por dónde voy.
La conclusión de mi texto de hoy es previsible, claro:
NO TODO ESTÁ PÉRDIDO.
Sigue habiendo cosas, gentes, que merecen la pena.
De hecho, igual son más los textos vitaminados por descubrir que la gente imbécil que nos rodea.
Ojalá.
Pasado el tiempo leí Pantaleón y las visitadoras, este sí de Vargas Llosa, que me divirtió y me dio calor un verano. Me entretuvieron Pantaleoncito y las jineteras. Lo trituré y casi casi lo olvidé. Sudé y lo transpiré. Sin más.
Después -hace un par de veranos- fue Zavalita y Conversación en La Catedral, una absoluta obra maestra que me cambió la vida, que representó para mí un máster de once años en narrativa, un doctorado honoris prosa, mucho mucho. Tanto, que creo que ya no quiero escribir más. Total para qué.
Anoche leí el discurso de Vargas Llosa en Estocolmo. Con la ciudad escuchando a bajo cero. Su discurso de aceptación del Nobel de Literatura, literatura con L mayúscula. Y esta mañana he repasado en un vídeo el párrafo que le dedica el premiado a su premiada esposa.
Mirad qué plan tengo para el fin de semana: he apartado los enlaces con los vídeos de la primera parte de este bruñido texto enciclopédico ... y luego con la segunda. Los veré el sábado, sin cortes publicitarios.
Creo que intuís por dónde voy.
La conclusión de mi texto de hoy es previsible, claro:
NO TODO ESTÁ PÉRDIDO.
Sigue habiendo cosas, gentes, que merecen la pena.
De hecho, igual son más los textos vitaminados por descubrir que la gente imbécil que nos rodea.
Ojalá.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Planteamiento, nudo, desenlace, nudo.
Conforme a mi lógica estética he de decir que para mí un relato tipo, cualquier narrativa clasicorra, un cuento para niños, una película o un esquema que queramos representar en el teatro ha de tener cuatro partes bien diferenciadas. Éstas: planteamiento, nudo, desenlace y nudo. Que la cosa comience, que se expanda, que se resuelva... y que la vida siga adelante después, enredándolo todo, avanzando, creciendo o menguando.
Chico conoce chica, chicos se soban, chicos se casan, chicos viven juntos un día y luego otro y luego otro y luego otro. Sin final. Porque no hay finales. Ni abiertos ni cerrados. Nada termina. Ni cuando te chocas con un coche. Todo sigue, aunque la película o la novela termine, aunque cambie el plano y el mes en el calendario.
Espero que os queda claro, niños.
Apuntad: llamaremos a esta teoría TEORÍA CLAYTON.
¿Que por qué, Sánchez? Porque Michael Clayton termina y luego sigue, porque marca un camino.
Entra en examen.
Aunque no esté en el libro.
Chico conoce chica, chicos se soban, chicos se casan, chicos viven juntos un día y luego otro y luego otro y luego otro. Sin final. Porque no hay finales. Ni abiertos ni cerrados. Nada termina. Ni cuando te chocas con un coche. Todo sigue, aunque la película o la novela termine, aunque cambie el plano y el mes en el calendario.
Espero que os queda claro, niños.
Apuntad: llamaremos a esta teoría TEORÍA CLAYTON.
¿Que por qué, Sánchez? Porque Michael Clayton termina y luego sigue, porque marca un camino.
Entra en examen.
Aunque no esté en el libro.
Civil-ización.
Al margen de las dos grandes noticias de la semana, la tristísima desaparición de Leslie Nielsen y la "memorable sinfonía" (S.Segurola) del pasado lunes 29 en el Camp Nou, hay otras dos grandes noticias en los últimos días que no están mal. Me refiero por un lado a las filtraciones de Wikileaks que desnudan un poco o un mucho al gobierno norteamericano, y por otro al documento elaborado por la Fundación Everis alrededor del presente y las posibilidades de futuro de nuestra patria-nación-sociedad-spain. Dos asuntos que parten de gente lista, capaz, inteligente, ratona. Dos brotes verdes que no paran de dar titulares -a diferente escala, claro- y que subrayan impepinablemente el talento de algunos seres humanos que son sobre todo sociedad civil.
Sociedad civil. O sea nosotros. No los que tienen un micrófono cada día, Soraya-Rubalcaba-Ridao-Arturmás. Nosotros, los que hacemos las preguntas en las ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas. Los que vemos minutos y minutos y minutos de Cristobal Montoro y Pepe Blanco en televisión. Nosotros, algunos tontos y otros listos pero, en general, mucho mejores que ellos, mucho más capaces y finos que ellos, los políticos heces de nuestro país.
Julian Assange, el padre de Wikileaks, es mucho más listo que Puigcercós. Y yo no sé quién es más peligroso.
Emilio Botín, Francisco González o Eduardo Serra, o sea algunos de los firmantes del documento Everis, también.
Porque son y somos mejores que ellos aunque sean seamos mudos.
Ya no quiero fundar un partido político. Esa tontería adolescente pasó. Ahora quiero empujar hacia delante y hacia arriba a la sociedad civil, echar a andar un nuevo medio de comunicación rompedor y yeyé, ser empresario, impartir clase, cambiar estos muebles putrefactos de lugar. Tirar abajo los tabiques de las Comisiones Parlamentarias del Congreso.
Sociedad civil. O sea nosotros. No los que tienen un micrófono cada día, Soraya-Rubalcaba-Ridao-Arturmás. Nosotros, los que hacemos las preguntas en las ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas. Los que vemos minutos y minutos y minutos de Cristobal Montoro y Pepe Blanco en televisión. Nosotros, algunos tontos y otros listos pero, en general, mucho mejores que ellos, mucho más capaces y finos que ellos, los políticos heces de nuestro país.
Julian Assange, el padre de Wikileaks, es mucho más listo que Puigcercós. Y yo no sé quién es más peligroso.
Emilio Botín, Francisco González o Eduardo Serra, o sea algunos de los firmantes del documento Everis, también.
Porque son y somos mejores que ellos aunque sean seamos mudos.
Ya no quiero fundar un partido político. Esa tontería adolescente pasó. Ahora quiero empujar hacia delante y hacia arriba a la sociedad civil, echar a andar un nuevo medio de comunicación rompedor y yeyé, ser empresario, impartir clase, cambiar estos muebles putrefactos de lugar. Tirar abajo los tabiques de las Comisiones Parlamentarias del Congreso.
Padres separados.
Papá, estuve hablando con Sarah. Acerca de lo que nos dijiste, ya sabes. Verás, hemos pensado que tal vez esa nueva novia que dices que tienes no... no sé... es que después de cenar con ella el otro día en casa... no sé, creemos que no te conviene.
Papá, ahora vistes raro, como con ropa de muy joven, de demasiado joven, de chaval. Y ese pelo no te sienta nada bien, papá.
Nos gustaba mucho más tu chica anterior. O la anterior a la anterior, no recuerdo. Sheryl se llamaba ¿no?
Papá, ahora vistes raro, como con ropa de muy joven, de demasiado joven, de chaval. Y ese pelo no te sienta nada bien, papá.
Nos gustaba mucho más tu chica anterior. O la anterior a la anterior, no recuerdo. Sheryl se llamaba ¿no?
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