Nombrar algo es obviamente darle un nombre pero también, de algún modo, otorgarle un rol, un cargo ejecutivo, una cierta mención especial.
O un rango militar.
Nombrar imaginativamente el mundo que nos rodea condiciona el propio entorno. Sí sí, así es. De hecho, en mi opinión, lo que habría que empezar a hacer para cambiar el mundo sería cambiar el nombre de muchas de las cosas que hay en el mundo.
A lo peor pensáis que bromeo. Es probable que creáis que me refiero a algo así, tonto e inofensivo, como convertir nombres cien veces pronunciados del tipo Soledad o María en molonas señas de identidad como Sally, Sol, Mary, Meri, Me o M.
No. Hablo de algo muchísimo más ambicioso. Hablo de cambiarle el nombre a grandes y tramposas palabras de la humanidad, a revolucionar la apariencia -y por tanto el fondo- de palabras como… PUM.
(Me han pegado un tiro. Era peligroso, por lo visto, mi pensamiento).
viernes, 29 de abril de 2011
The white whale.
We´re trying to enlarge our payroll more and more, reserve brilliant destinations far from here. Priority: to gain money and escape, forget. I guess we need to dream about remote landscapes, scribbling new languages and drawing forbidden oceans, because we are undergoing bad times at home, in our such real neighbourhoods, around our unsettling present time.
But we are wrong. We´ve forgotten these private paradises hidden in old texts, asleep on the bookcases. Think about it: You should venture, bet on something safe, open your eyes. Look around, search for a new conversation with a book, take a walk. I can see a great collection of answers near here, in front of you, misplaced among bills and documents.
Escape. Smell salty water. Can you feel it? I bet you wouldn't dare to read "Moby Dick" now. Why not?
Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way...
But we are wrong. We´ve forgotten these private paradises hidden in old texts, asleep on the bookcases. Think about it: You should venture, bet on something safe, open your eyes. Look around, search for a new conversation with a book, take a walk. I can see a great collection of answers near here, in front of you, misplaced among bills and documents.
Escape. Smell salty water. Can you feel it? I bet you wouldn't dare to read "Moby Dick" now. Why not?
Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way...
martes, 26 de abril de 2011
Radionovela. Capítulo 13: "Tránsito".
Estoy en tránsito. Vuelvo a casa una temporada. Unos días. El martes pude hablar por fin con una hermana de Sela. Le han llevado a planta ya, después de más de un mes en la UCI. 41 días. Dice que está saliendo poco a poco, pero los doctores deben seguir haciéndole pruebas. Resulta increíble, pero no han terminado de encontrar lo que le sucedió exactamente. Sigue grave.
Bueno, al menos en la empresa se están portando muy bien con ella. Por lo visto, siempre hay alguien por allí, de visita, con regalos o conversación. Me alegro.
Por lo que a mí respecta debo decir que no sé qué postura tengo. No sé. Hará algo más de seis meses desde que me fui. Ahora tengo otra vida en Nueva York. Una vida distinta, extraña, que me inventé después de que Sela me regalara ese fatídico "no puedo, Samuel. No me llega en un buen momento lo que me propones. Lo siento. "
Yo estoy buscando. Sin más. Busco respuestas, rutinas, otra gente y otras ideas distintas en qué pensar. Estoy en tránsito. Llenando el tiempo.
Cuando supe lo que había pasado con Sela me quedé paralizado, herido de muerte. Ahora estoy montado en un avión. Porque he decidido ir, no sé si lo dije antes. Voy a intentar ayudar, a estar. Ella no me acompaña, no quiso acompañarme en esto como me ya me dejó claro, pero da igual:
le acompañaré yo.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa: en este enlace.
Bueno, al menos en la empresa se están portando muy bien con ella. Por lo visto, siempre hay alguien por allí, de visita, con regalos o conversación. Me alegro.
Por lo que a mí respecta debo decir que no sé qué postura tengo. No sé. Hará algo más de seis meses desde que me fui. Ahora tengo otra vida en Nueva York. Una vida distinta, extraña, que me inventé después de que Sela me regalara ese fatídico "no puedo, Samuel. No me llega en un buen momento lo que me propones. Lo siento. "
Yo estoy buscando. Sin más. Busco respuestas, rutinas, otra gente y otras ideas distintas en qué pensar. Estoy en tránsito. Llenando el tiempo.
Cuando supe lo que había pasado con Sela me quedé paralizado, herido de muerte. Ahora estoy montado en un avión. Porque he decidido ir, no sé si lo dije antes. Voy a intentar ayudar, a estar. Ella no me acompaña, no quiso acompañarme en esto como me ya me dejó claro, pero da igual:
le acompañaré yo.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa: en este enlace.
domingo, 24 de abril de 2011
Por qué no vas a cambiar tú.
Final de semana, es probable que las últimas horas de las vacaciones, casi casi el último compás de abril y, por qué no decirlo, un cierto sabor a recta final si hablamos así más globalmente de la primera mitad de 2011.
Siempre está bien pensar en CAMBIAR DE VIDA. Pero antes de un lunes mucho más. Cambiar no necesariamente a cada vez peor. Cambiar para lograr un cambio polisémico, que signifique a la vez mejorar, crecer, resistir, reinventarse, desafiarse.
Un cambio ambicioso, en el que esté dentro tu aspecto físico, tus lecturas, tus prioridades, tu lenguaje, tus tics, tus planes, tu baremo, tu alimentación, tus rutinas, tu cuenta corriente, tu orden, tu rumbo.
Piénsalo. Aún tienes unas cuantas horas hasta que sean las 00:00h. De madrugada podría empezar en tu casa, o en la agenda de tu móvil, o en tu negocio, o en tu vida de pareja, o en tu futuro, una nueva vida.
No necesariamente peor:
Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.
"La metamorfosis", Franz Kafka.
Siempre está bien pensar en CAMBIAR DE VIDA. Pero antes de un lunes mucho más. Cambiar no necesariamente a cada vez peor. Cambiar para lograr un cambio polisémico, que signifique a la vez mejorar, crecer, resistir, reinventarse, desafiarse.
Un cambio ambicioso, en el que esté dentro tu aspecto físico, tus lecturas, tus prioridades, tu lenguaje, tus tics, tus planes, tu baremo, tu alimentación, tus rutinas, tu cuenta corriente, tu orden, tu rumbo.
Piénsalo. Aún tienes unas cuantas horas hasta que sean las 00:00h. De madrugada podría empezar en tu casa, o en la agenda de tu móvil, o en tu negocio, o en tu vida de pareja, o en tu futuro, una nueva vida.
No necesariamente peor:
Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.
"La metamorfosis", Franz Kafka.
miércoles, 20 de abril de 2011
En los alrededores de la noticia.
(...) Un visitante habitual de la Sagrada Familia de Barcelona, con antecedentes por hurto y al parecer con las facultades mentales perturbadas, estuvo a punto de desencadenar una tragedia en el interior de la catedral de Gaudí. Eran las 10.45h de la mañana cuando José María L. S., de 65 años, cogió uno de los varios mecheros que llevaba en el bolsillo, se acercó a la sacristía de basílica y prendió fuego a los trajes y otros ornamentos que los capellanes guardan allí. (...)
Lo que hay en el antes, el después e incluso en el durante de esta historia tan real es, desde mi punto de vista, una semilla txt, una novela con más o menos páginas, un relato minúsculo o tal vez, quién sabe, versal. Veremos.
Lo que hay en el antes, el después e incluso en el durante de esta historia tan real es, desde mi punto de vista, una semilla txt, una novela con más o menos páginas, un relato minúsculo o tal vez, quién sabe, versal. Veremos.
martes, 12 de abril de 2011
Radionovela. Capítulo 12: "Verano".
Aquiles Ortega y Laura Kurtz empezaron a vivir juntos en abril. Lo que son las cosas: es curioso comprobar cómo Martín, el hijo de Aquiles, se lleva ciertamente bien con la novia repentina de su padre. "Martín el terrible"... vaya.
Samuel supo de la enfermedad de Sela en mayo, cuando habló con uno de sus ex compañeros de trabajo desde la otra punta del planeta, por pura casualidad. Qué crudo fue aquello. La noticia nubló completamente su nueva rutina en Nueva York: la llenó de miedo, de impotencia, de dudas.
El último día de junio Virginia cumplió triunfalmente su primer año como empleada del hotel Hudson. Ese mismo día, a las diez de la mañana, Charlie, el director del hotel, firmaba después de muchas dudas los papeles del divorcio.
Después todo fue avanzando, despacio, cogiendo temperatura. Fue un verano extraño.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa: en este enlace.
Samuel supo de la enfermedad de Sela en mayo, cuando habló con uno de sus ex compañeros de trabajo desde la otra punta del planeta, por pura casualidad. Qué crudo fue aquello. La noticia nubló completamente su nueva rutina en Nueva York: la llenó de miedo, de impotencia, de dudas.
El último día de junio Virginia cumplió triunfalmente su primer año como empleada del hotel Hudson. Ese mismo día, a las diez de la mañana, Charlie, el director del hotel, firmaba después de muchas dudas los papeles del divorcio.
Después todo fue avanzando, despacio, cogiendo temperatura. Fue un verano extraño.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa: en este enlace.
lunes, 11 de abril de 2011
Confía.
Nadie debería dar consejos sobre eso porque NADIE sabe gran cosa sobre estas asignaturas: "cómo sobrevivir", "qué pastillas tomar para tener moral", "qué hacer para armar tu propia resistencia ante la crisis".
Creo que todos, en el fondo, somos susceptibles de caer deprimidos. Supongo que porque a la inversa ninguno de nosotros sabría qué decirle a alguien que ha perdido injustamente un regalo muy valioso, una buena oportunidad, un empleo, una carambola.
Yo creo que sí sabría qué decirles. O qué decirme. Perdonad la inmodestia.
Diría "pelea", "juega otra vez", "inténtalo de nuevo". Gritaría "piensa en cosas que puedas hacer hoy NO TANTO para recuperar tu suerte, tu empleo, tus oportunidades, sino más bien y sobre todo para poder re-encontrar la CONFIANZA que has perdido".
Invierte en CONFIANZA, en planes que lleven a la confianza, y espera tranquilo a que llegue la SUERTE.
No esperes a tener suerte sin más. Da mala suerte.
Creo que todos, en el fondo, somos susceptibles de caer deprimidos. Supongo que porque a la inversa ninguno de nosotros sabría qué decirle a alguien que ha perdido injustamente un regalo muy valioso, una buena oportunidad, un empleo, una carambola.
Yo creo que sí sabría qué decirles. O qué decirme. Perdonad la inmodestia.
Diría "pelea", "juega otra vez", "inténtalo de nuevo". Gritaría "piensa en cosas que puedas hacer hoy NO TANTO para recuperar tu suerte, tu empleo, tus oportunidades, sino más bien y sobre todo para poder re-encontrar la CONFIANZA que has perdido".
Invierte en CONFIANZA, en planes que lleven a la confianza, y espera tranquilo a que llegue la SUERTE.
No esperes a tener suerte sin más. Da mala suerte.
viernes, 8 de abril de 2011
Políticamente incorrecto, correctamente político.
Prefiero al ZP de hoy, de abril de 2011, que a los Chacones o Rubalcabas de 2012.
No quiero Rajoy: prefiero primarias en el PP con Alberto Núñez Feijóo y Antonio Basagoiti compitiendo como candidatos.
Y casi prefería a Llamazares antes que a Cayo Lara.
Preferiría que Durán i Lleida, que es el listo, fuera el president de la Generalitat; y no Artur Mas, que es el guapo.
Prefiero. Prefería. Preferiría.
PD: Si verdaderamente -como parece- la Junta de Andalucía es un cortijo, cambiemos la sede del gobierno: viajemos a Sevilla, mudemos los despachos desde el Palacio de San Telmo hasta la Real Maestranza y, por qué no, que gobierne Morante de la Puebla.
No quiero Rajoy: prefiero primarias en el PP con Alberto Núñez Feijóo y Antonio Basagoiti compitiendo como candidatos.
Y casi prefería a Llamazares antes que a Cayo Lara.
Preferiría que Durán i Lleida, que es el listo, fuera el president de la Generalitat; y no Artur Mas, que es el guapo.
Prefiero. Prefería. Preferiría.
PD: Si verdaderamente -como parece- la Junta de Andalucía es un cortijo, cambiemos la sede del gobierno: viajemos a Sevilla, mudemos los despachos desde el Palacio de San Telmo hasta la Real Maestranza y, por qué no, que gobierne Morante de la Puebla.
jueves, 7 de abril de 2011
¿Cómo es posible que hayan pasado ya 44 años de este texto tan recién nacido?
Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.
"Cien años de soledad" (1967), G. G. Márquez.
"Cien años de soledad" (1967), G. G. Márquez.
martes, 5 de abril de 2011
Radionovela. Capítulo 11: "Zapping".
Se preguntaba Virginia si ese tiempo de espera, previo a su entrevista de trabajo para aquel puesto en el hotel Hudson, formaría ya parte del propio proceso de selección. Se decía a sí misma “¿me estarán vigilando con una cámara oculta? ¿estarán estudiando cómo reacciono?”
A Virginia le habían invitado amablemente a que pasara una salita oscura, confortable, y le habían dejado allí sentada durante más de veinte minutos, recostada incómodamente en un sofá comodísimo, frente a una pantalla de televisión por la que iban pasando convulsivamente muchos y muy distintos contenidos. Los canales saltaban de unos a otros, sin criterio, a toda velocidad, regalándole fogonazos de luz a ese habitáculo sinuoso, desfigurado, que separaba el mundo de los entrevistados de trabajo y el mundo del despacho del director del hotel, Charlie Bradson, el entrevistador.
Virginia asistió en silencio al resumen de la jornada 17 en la Major League Soccer, en el que se detuvieron especialmente en el importantísimo –por lo visto- empate sin goles del pasado fin de semana entre los Red Bull y los DC United; la crónica tuvo la firma de Randy Owilson, presentador estrella de deportes en la New York One.
Después Virginia pudo ver siete posiciones de ranking, como desde el puesto 20 al 13 aproximadamente, pertenecientes el asombroso ranking “las mejores canciones con solista rubia” que proponía para esa mañana la cadena VH2 de la MTV.
Entremedias, y entretanto, pronósticos del tiempo con sabor latino en Telefé por ejemplo, dos tercios de sermón televisivo de un pastor protestante muy protestante, y la versión íntegra de la intervención de ayer del presidente Obama en su última comparecencia ante los periodistas.
De pronto se entornó la puerta del despacho y pudo escucharse un “puedes pasar, Virginia, disculpa el retraso”.
Y eso fue todo. Cuando su silueta abandonó la sala de espera, la televisión se apagó. Y las luces de la habitación también. Detectaron la ausencia y dejaron de funcionar, sin más.
Por contra se encendieron las primeras luces en el futuro profesional, y también personal, de Virginia M. Harper.
Nada más verla aparecer en el despacho, Charlie Bradson supo que tenía ante sí a su nueva asistente personal.
Virginia venía para cambiarlo todo.
Y lo consiguió: muy pronto, en apenas unas semanas, el personal del hotel volvió a pensar que aún no estaba todo perdido, que las cosas volverían a estar bien de nuevo. Por qué no.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa.
A Virginia le habían invitado amablemente a que pasara una salita oscura, confortable, y le habían dejado allí sentada durante más de veinte minutos, recostada incómodamente en un sofá comodísimo, frente a una pantalla de televisión por la que iban pasando convulsivamente muchos y muy distintos contenidos. Los canales saltaban de unos a otros, sin criterio, a toda velocidad, regalándole fogonazos de luz a ese habitáculo sinuoso, desfigurado, que separaba el mundo de los entrevistados de trabajo y el mundo del despacho del director del hotel, Charlie Bradson, el entrevistador.
Virginia asistió en silencio al resumen de la jornada 17 en la Major League Soccer, en el que se detuvieron especialmente en el importantísimo –por lo visto- empate sin goles del pasado fin de semana entre los Red Bull y los DC United; la crónica tuvo la firma de Randy Owilson, presentador estrella de deportes en la New York One.
Después Virginia pudo ver siete posiciones de ranking, como desde el puesto 20 al 13 aproximadamente, pertenecientes el asombroso ranking “las mejores canciones con solista rubia” que proponía para esa mañana la cadena VH2 de la MTV.
Entremedias, y entretanto, pronósticos del tiempo con sabor latino en Telefé por ejemplo, dos tercios de sermón televisivo de un pastor protestante muy protestante, y la versión íntegra de la intervención de ayer del presidente Obama en su última comparecencia ante los periodistas.
De pronto se entornó la puerta del despacho y pudo escucharse un “puedes pasar, Virginia, disculpa el retraso”.
Y eso fue todo. Cuando su silueta abandonó la sala de espera, la televisión se apagó. Y las luces de la habitación también. Detectaron la ausencia y dejaron de funcionar, sin más.
Por contra se encendieron las primeras luces en el futuro profesional, y también personal, de Virginia M. Harper.
Nada más verla aparecer en el despacho, Charlie Bradson supo que tenía ante sí a su nueva asistente personal.
Virginia venía para cambiarlo todo.
Y lo consiguió: muy pronto, en apenas unas semanas, el personal del hotel volvió a pensar que aún no estaba todo perdido, que las cosas volverían a estar bien de nuevo. Por qué no.
Los capítulos de esta RADIONOVELA pueden escucharse cada semana en el programa de radio El Hombre Que Se Enamoró De La Luna (los martes, desde las 22:30h, en el 102.4 FM de Madrid y www.radioutopia.es) y también, de forma independiente, en la página web del programa.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)